Queríamos hacer un cuarto abajo para ver películas, comer y beber.
En teoría necesitábamos una mesa, unas sillas, dos lugares largos donde sentarnos y acostarnos y una televisión. Y ya.
Lo primero fue la mesa. Llevábamos años pensando qué tamaño debía tener, midiendo el salón e imaginando diferentes largos y anchos. No sabía que podía pensarse tanto en una mesa.
Luego vinieron los sillones. Queríamos poder sentarnos durante horas a ver una película, pero también acostarnos de vez en cuando. Y así fue como terminé aprendiendo sobre espumas.
Yo no sabía que las espumas tenían densidades. Ahora sé que densidad y firmeza no son lo mismo, que una espuma de mayor densidad no necesariamente es más dura y que no basta con preguntar cuántos centímetros tiene un colchón: también importa qué hay adentro. Si es un solo bloque, si tiene varias capas, si lleva un aglomerado y algo más suave encima.
Después de varias semanas de investigación, cotizaciones y conversaciones sobre centímetros y densidades, sigo sin comprar los colchones.
Luego fueron las sillas. Compramos diez negras. A mí me gustaban mucho, pero cuando pusimos las diez juntas alrededor de la mesa parecía que estábamos a punto de dar una capacitación.
No sé de qué daríamos una capacitación que requiriera ver películas, pero bueno.
Las devolvimos.
Compramos amarillas.
Ahora dudo de ellas.
Así que con las sillas todavía no me he graduado.
Luego vino la televisión. Según nosotros ponerla iba a ser cosa de nada. Mi papá, Jorge y, por momentos, yo pasamos horas intentando entender unas instrucciones mal hechas, midiendo, cargando, quitando, poniendo y volviendo a medir.
Y así ha sido un poco todo el estudio. Cada cosa que metemos y cada decisión que hay que tomar abre un tema nuevo del que no sabíamos absolutamente nada.
Por eso digo que cada objeto abre una nueva licenciatura.
Todo para hacer un cuarto abajo donde podamos ver películas, comer y beber.
Todavía no está terminado. Los colchones siguen sin existir, hay cajas en el piso y seguramente mañana vamos a descubrir otra cosa que tampoco sabíamos que necesitábamos saber.
Pero ayer hicimos milanesas y vimos Barbarian ahí abajo.
Está buena y está interesante, pero si me prometes horror yo quiero tener miedo :( y nunca lo tuve.
La película no cumplió del todo.
El cuarto sí.