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Rebana y guarda
Cuando esté completamente frío, guarda el pan en una bolsa de plástico o un recipiente bien cerrado. Rebana tu hogaza o pan de molde antes de guardar: así sacas sólo lo que te vas a comer.
Con lo que tengas en casa
En la casa usamos la paninera o el hornito eléctrico. La paninera calienta y tuesta las superficies de la rebanada; el hornito calienta la miga y da un poco de crujiente a la corteza. El microondas suaviza, pero no tuesta.
Concha: unos 30 segundos. Es nuestra referencia en casa; puede variar según el tamaño de la pieza y la potencia del microondas. Revisa antes y añade unos segundos si hace falta.
¿Por qué calentar el pan le devuelve suavidad?
La harina contiene almidón: un carbohidrato formado por largas cadenas de glucosa. El trigo lo guarda como reserva de energía; en el pan, ayuda a formar la miga.
Durante el horneado, el almidón absorbe agua y cambia de estructura. Con el paso de los días, parte de esas cadenas vuelve a ordenarse y la miga se pone más firme. Por eso el pan puede endurecerse aunque todavía tenga humedad.
Aquí entra el calor: al recalentar, podemos deshacer parte de ese cambio y recuperar suavidad.
Nuestra hogaza es de masa madre, que aporta sabor, aroma y puede ayudar a conservar su frescura. Este cambio de los almidones también sucede en otros panes.
Así que si quieres traer de vuelta algunas de las texturas del recién horneado… caliéntala.
¿La hogaza se puso dura?
Humedece ligeramente la corteza y vuelve a calentarla en el horno. Un poquito de agua; después, calor.
El pan de ayer también puede ser el principio de algo
Pan francés, crutones o pan molido: otras maneras de aprovecharlo.