25 de septiembre de 2026
Conocimos a Eli en el cumpleaños de Angie.
Es amiga de una amiga y esa noche estuvimos platicando un buen rato. Hablamos de la vida, de la casa y de algunas de las cosas que queremos hacer aquí.
Después nos preguntó si no queríamos unos libros para donarlos a la casa.
Obviamente nosotros, sorprendidos porque obvio nos encantaría, dijimos disimuladamente que sí, que claro.
Días después nos mandó tres cajas.
Cuando las abrimos vimos que no eran libros. Son tesoros.
Filosofía, novelas, libros sobre conocerse a uno mismo, autores que queremos leer, otros que no conocíamos. Uno detrás de otro.

Los juntamos con los que Jorge y yo ya teníamos y de pronto eran tantos que consideramos que oficialmente tenemos biblioteca.
Justo abajo estamos armando un espacio para hacer todas esas cosas que llevamos tiempo queriendo hacer en Martesana: ver películas, leer, conversar, aprender cosas, sentarnos alrededor de una mesa.

Y ahora ese lugar tiene una biblioteca que empezó, en buena parte, porque alguien conoció nuestra casa y quiso dejar algo suyo aquí.
Gracias, Eli.