Mariana
La que empezó todo esto.
Mariana empezó haciendo pan y terminó encontrando en Martesana un lugar para casi todo lo que le interesa.
Le gusta el cine, tomar fotografías, cocinar y transformar espacios. Puede dedicar horas a desarrollar una receta y otras tantas a encontrar la tipografía con la que quiere contarla.
Antes de Martesana trabajó en cocinas lejos de casa, donde descubrió que le gustaba tanto cocinar como inventar menús, organizar equipos y hacer que las cosas sucedieran.
Está pendiente de todo el ambiente: las plantas, la música, las sillas, los colores y cómo convive una cosa con la otra. Siempre encuentra algún detalle que ajustar, incluso cuando los demás pensábamos que ya estaba. Los muebles rara vez tienen su lugar definitivo.
Tiene más ideas de las que caben en un día. Algunas terminan convertidas en un pan, otras en una habitación distinta, una historia para la Libreta o un proyecto que nadie tenía contemplado.
Cuando algo le parece interesante, rara vez empieza preguntando si se puede. Prefiere pensar: «¿Y si sí?».
Seis años después, Martesana sigue siendo su manera favorita de averiguarlo.




