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MARTESANA · IRAPUATO

Los de la casa

Cuatro personas, un perro y una casa donde casualmente hacemos pan.

Todo empezó hace seis años, con Mariana, Baxter y tres panes para vender. Desde entonces han cambiado las recetas, los espacios, las personas y hasta la idea de lo que podía llegar a ser Martesana.

Hoy somos cuatro personas y un perro. Tenemos intereses que a veces no tienen nada que ver con la panadería, maneras distintas de pensar y opiniones bastante particulares sobre cómo deberían hacerse las cosas.

Así, entre acuerdos, desacuerdos y muchas cosas que hemos tenido que aprender sobre la marcha, hemos ido construyendo esta casa.

Mariana tomando una fotografía frente al espejo de la casa
Mariana · Una mirada a la casa

Mariana

La que empezó todo esto.

Mariana empezó haciendo pan y terminó encontrando en Martesana un lugar para casi todo lo que le interesa.

Le gusta el cine, tomar fotografías, cocinar y transformar espacios. Puede dedicar horas a desarrollar una receta y otras tantas a encontrar la tipografía con la que quiere contarla.

Antes de Martesana trabajó en cocinas lejos de casa, donde descubrió que le gustaba tanto cocinar como inventar menús, organizar equipos y hacer que las cosas sucedieran.

Está pendiente de todo el ambiente: las plantas, la música, las sillas, los colores y cómo convive una cosa con la otra. Siempre encuentra algún detalle que ajustar, incluso cuando los demás pensábamos que ya estaba. Los muebles rara vez tienen su lugar definitivo.

Tiene más ideas de las que caben en un día. Algunas terminan convertidas en un pan, otras en una habitación distinta, una historia para la Libreta o un proyecto que nadie tenía contemplado.

Cuando algo le parece interesante, rara vez empieza preguntando si se puede. Prefiere pensar: «¿Y si sí?».

Seis años después, Martesana sigue siendo su manera favorita de averiguarlo.

Jorge trabajando con delantal en Martesana
Jorge · En Martesana

Jorge

El médico que Mariana se robó de Ciudad de México.

Jorge llegó hace un año y aprendió de panadería a una velocidad sospechosa. Es quien recibe a quienes vienen a la casa.

Es médico, curioso y necesita entender cómo funcionan las cosas. Le encanta investigar, encontrar relaciones y clasificar prácticamente todo. La música y el cine son dos de sus grandes intereses, aunque cualquier tema puede convertirse en una investigación si consigue despertar su curiosidad.

Cuando encuentra una respuesta, nos la explica. Generalmente mediante una metáfora, una comparación médica y otras tres explicaciones por si la primera no quedó clara.

Es observador, metódico y organizado. Detecta detalles que a los demás se nos escapan y preferiría que las cosas permanecieran exactamente donde las dejó. Esto último resulta complicado porque vive y trabaja con Mariana.

Cuando aparece una idea nueva, contempla los costos, las dificultades y lo que podría salir mal para encontrar una manera de llevarla a cabo.

También tiene una pasión bastante seria por barrer la calle frente a Martesana y dejarla impecable.

Nos cuida y está pendiente de quienes llegan. Llegó siendo médico y ahora, además, tiene una panadería que ayudar a organizar.

Lily en la cocina de Martesana, junto a la ventana
Lily · En la cocina

Lily

La que ha crecido junto con Martesana.

Lily llegó para ayudar con la limpieza. Hoy hace nuestros postres, conoce los procesos de la casa y toma cada vez más decisiones sobre la producción. En el camino descubrió cuánto le gustaba cocinar y todo lo que todavía quería aprender.

Es rapidísima. Puede tener varias preparaciones en marcha mientras escucha música, canta o ve videos de otras personas cocinando. Tiene una curiosidad enorme y facilidad para aprender cosas nuevas.

Es leal y generosa. Siempre está pendiente de los demás y encuentra maneras de ayudar. Le gusta cocinar para nosotros, prepararnos algo que sabe que nos encanta y hacernos sentir queridos a través de la comida. Suele decir que a ella no le cuesta nada.

Mariana y Lily han aprendido y desaprendido juntas. Han cambiado recetas, formas de trabajar y maneras de entender el negocio. Entre días difíciles, experimentos y proyectos nuevos, construyeron una confianza que hoy permite que ambas se atrevan a hacer cosas que antes no sabían hacer.

Al principio Lily casi no hablaba. Hoy canta en la cocina, conversa muchísimo con nosotros y sigue descubriendo habilidades que ni ella misma imaginaba tener.

Sospechamos que la mitad de su armario es rosa.

Agustín preparando comida junto a la ventana y las plantas de la casa
Agustín · Junto a la ventana

Agustín

Cocinero, bailarín y Little Monster.

Agustín lleva nueve años bailando. Le gusta el baile urbano, es fan de Lady Gaga y tiene tantas playeras de conciertos que su armario podría funcionar como un archivo de su vida musical.

Llegó hace poco a Martesana y enseguida nos sorprendió lo rápido que aprendía. Se ha familiarizado con nuestras recetas y maneras de trabajar con mucha facilidad.

Es cuidadoso, atento y tiene una delicadeza particular al cocinar. Nos gusta pensar que sus años de baile tienen algo que ver con la manera en que se mueve y trabaja, aunque todavía no se lo hemos preguntado.

Entre las recetas y las costumbres de esta casa, Agustín va encontrando su lugar y aportando su propia manera de hacer las cosas.

Baxter descansando junto a su cama, una planta y la ventana
Baxter · Uno de sus lugares

Baxter

El que estuvo aquí desde los primeros tres panes.

Baxter es adoptado y lleva seis años con Mariana, los mismos que tiene Martesana.

Es independiente, tiene aproximadamente seis camas y una vida social bastante selectiva.

Le interesa muchísimo saber quién viene. Quiere enterarse de quién llegó, reconocer a las personas y, sobre todo, reencontrarse con sus visitas favoritas. Algunas son acontecimientos importantes en su día.

Tiene sus rutinas, sus lugares favoritos y una manera muy particular de relacionarse con el mundo. No le interesa demasiado el pan, pero sí el brisket.

Durante estos seis años ha visto cambiar las recetas, los muebles, las personas y prácticamente todo lo que lo rodea.

Él, en cambio, ha mantenido sus prioridades bastante claras: saber quién vino, encontrar dónde dormir y esperar que haya brisket.

Entre todos
hacemos Martesana.

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